[unomada-info] Provincia Espa馻. Pensar la coyuntura, Carlos Prieto del Campo

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Lun Feb 4 18:13:20 CET 2008


Un art铆culo de Carlos Prieto del Campo, publicado en la NLR, n煤m. 31,
enero-febrero de 2005
(http://www.newleftreview.org/?getpdf=NLR26502&pdflang=es), y
recientemente revisado y ampliado.

http://www.universidadnomada.net/spip.php?article237

脥ndice

1. Pensar la coyuntura

2. La gran desilusi贸n

3. Cenizas y diamantes: EL PA脥S como herramienta de consenso y
legitimaci贸n

4. Constituci贸n material y desarrollo desigual: partidos pol铆ticos,
dominaci贸n de clase y coyuntura mundial

5. Modelo de Estado y organizaci贸n territorial

6. Los sue帽os de Aznar producen monstruos

7. Acontecimientos leninistas: Madrid, 11-14 de marzo de 2004

8. Partidos pol铆ticos en busca de futuro



1. PENSAR LA COYUNTURA

驴C贸mo pensar la coyuntura en un espacio pol铆tico en cuyo interior no se
producen la totalidad de las din谩micas estructurales que configuran la
trama del campo de fuerzas en el que las clases y los sujetos sociales
toman sus decisiones pol铆ticas y cuyo pasado estrictamente contempor谩neo
est谩 presidido por una guerra civil que expres贸 con inusitada intensidad
la profundidad de la lucha de clases que atravesaba esa estructura
social? 驴Qu茅 es hoy la pol铆tica en un Estado-naci贸n inserto en el
sistema interestatal capitalista y que se halla sometido a la doble
presi贸n, por un lado, de una econom铆a-mundo capitalista que est谩
experimentando una transformaci贸n radical y que opera en una situaci贸n
de caos sist茅mico que genera una tremenda turbulencia global y, por
otro, de la tracci贸n de la Uni贸n Europea que pretende rescribir la
constituci贸n material de los Estados europeos, afectando profundamente
sus din谩micas de legitimaci贸n pol铆tica y de funcionamiento legislativo,
administrativo y judicial mediante su recodificaci贸n a escala
supraestatal? 驴Cu谩les son las din谩micas sociales que pueden dotarse de
visibilidad en tal contexto y qui茅nes son los sujetos sociales 鈥搊
territoriales鈥 que han de expresar las diversas formas de soberan铆a
popular y de voluntad general en el contexto de la pol铆tica nacional?
Los sujetos pol铆ticos enmarcados en el espacio pol铆tico espa帽ol han
protagonizado un continuo proceso de tensi贸n y ajuste entre las luchas
de las clases trabajadoras, las formas de explotaci贸n que las clases
dominantes y las elites dirigentes espa帽olas han impuesto a los sujetos
productivos de esta unidad pol铆tica y la forma-Estado hist贸ricamente
viable en cada periodo hist贸rico, cuya tendencia sist茅mica ha estado
conformada por las constricciones estructurales de la econom铆a-mundo
capitalista, por las din谩micas hist贸ricas sedimentadas como consecuencia
de la resoluci贸n militar del conflicto social interno y, en la
actualidad, por las necesidades impuestas por la din谩mica institucional
europea que define las condiciones de posibilidad de las grandes
decisiones sociales, econ贸micas y financieras (1).

En realidad, la fractura hist贸rica fundamental de la pol铆tica espa帽ola
contempor谩nea corre pareja a la Guerra civil de 1936-1939 que cierra
definitivamente la crisis del siglo XIX durante el cual las clases
dominantes espa帽olas intentan reorganizar sus din谩micas de acumulaci贸n
de capital en un contexto de creciente debilidad estructural de la
econom铆a nacional que arranca de finales del siglo XVII, establecer una
forma Estado acorde con las transformaciones de la econom铆a mundial y
consolidar su hegemon铆a ideol贸gica y cultural ante la pujanza del
movimiento obrero y campesino a partir sobre todo del 煤ltimo tercio del
siglo XIX y la crisis irreversible de las viejas formas de poder y
control social asociadas con el Antiguo R茅gimen, que si en otros pa铆ses
europeos se prolonga hasta el periodo de entreguerras en Espa帽a lo har谩
con especial virulencia hasta despu茅s de la Guerra civil y la Segunda
Guerra Mundial2. Las guerras civiles carlistas (1833-1839 y 1872-1876) y
la inestabilidad pol铆tica que afecta al Estado desde 1802 caracterizan
el turbulento siglo XIX espa帽ol hasta que el inicio de la Restauraci贸n
en 1875 establece los cimientos de una forma constitucional moderna, que
pretende dotar de estabilidad a las formas de gesti贸n autoritaria de las
relaciones sociales capitalistas y pacificar las relaciones entre las
clases dominantes y las elites gobernantes para dise帽ar as铆 un mercado
nacional estable y bien definido en el que 茅stas puedan lanzar sus
correspondientes estrategias de explotaci贸n de la fuerza de trabajo y de
acumulaci贸n de capital3. Unas clases terratenientes inmisericordes e
ineficaces econ贸micamente en las zonas rurales y pol铆ticamente
subdesarrolladas y una burgues铆a industrial hist贸ricamente d茅bil y
entrelazada con 茅stas por m煤ltiples lazos sociales econ贸micos, y
familiares, cuya alianza tan solo acaba de soldarse din谩micamente en la
administraci贸n autoritaria de la m谩quina estatal durante el primer
tercio del siglo XX, hacen que la tendencia explosiva de las relaciones
de producci贸n imperantes en Espa帽a durante esas d茅cadas desemboque en
una guerra civil que constituye la condensaci贸n m谩s perfecta que puede
encontrarse en Europa en esos momentos 鈥搚 tal vez en el mundo鈥 de un
conflicto social desencadenado por el enfrentamiento entre las clases en
el seno de un espacio pol铆tico nacional definido como tal al hilo de los
procesos de reestructuraci贸n de la econom铆a-mundo capitalista.

La II Rep煤blica (1931-1939) hab铆a sido el primer momento en el que las
clases populares espa帽olas 鈥搎ue expresan en esos momentos formas m谩s o
menos coherentes de nacionalismo b谩sicamente catal谩n, vasco y gallego4鈥
hab铆an expresado finalmente formas maduras de poder constituyente que
transcend铆an las modalidades autoritarias de ejercicio del control y la
dominaci贸n sociales impuestas por las elites reaccionarias y
propietarias, afirmando su deseo de que el Estado y las relaciones
sociales de producci贸n fuesen transformados y modernizados radicalmente.
La II Rep煤blica intent贸 fundamentalmente (1) transformar las estructuras
del Estado prescindiendo para siempre de la monarqu铆a como forma de
gobierno, que en el caso espa帽ol estaba vinculada a las concepciones m谩s
obtusas y reaccionarias del Antiguo R茅gimen, y dotando al Estado de un
nuevo dise帽o territorial; (2) aliviar la dureza de las relaciones de
propiedad cuasi feudales imperantes en las zonas rurales; (3) modernizar
el aparato estatal para que desempe帽ara funciones modernas de gesti贸n
del conflicto social y de las din谩micas de crecimiento econ贸mico en
clave protokeynesiana; (4) someter definitivamente a un ejercito
corporativo, autoritario, represivo e ineficaz a las autoridades
civiles; (5) establecer una educaci贸n p煤blica laica y moderna, y (6)
redimensionar las relaciones con la Iglesia que a lo largo de la
historia de Espa帽a hab铆an conocido una presencia preponderante en la
vida pol铆tica, econ贸mica y cultural mediante una estrecha relaci贸n con
las clases dominantes y las elites dirigentes del Estado. El experimento
republicano, que podr铆a haber enderezado la modernizaci贸n de la sociedad
espa帽ola hacia par谩metros normalizados a medio plazo, acaba con la
reacci贸n militar de las clases dominantes que deciden hacer pol铆tica por
otros medios desencadenando una guerra civil brutal, larga, y de
aniquilaci贸n y limpieza del enemigo social que ser谩 capaz de sentar las
bases de un r茅gimen fascista concebido con la vocaci贸n de durar en el
tiempo bien como Estado asociado a las potencias del Eje 鈥搕al y como fue
considerado por Franco hasta 1942鈥, bien como Estado anticomunista apto
para operar como basti贸n estadounidense durante la Guerra Fr铆a a partir
de los primeros a帽os de la d茅cada de 1950. El r茅gimen fascista del
general Franco se prolonga durante casi cuatro d茅cadas hasta su muerte
en 1975, conformando de modo muy intenso el escenario en el que se
produce la denominada transici贸n a la democracia, las opciones pol铆ticas
abiertas a los sujetos y pueblos del Estado, y los alineamientos,
actitudes y perspectivas de las fuerzas pol铆ticas que protagonizar谩n la
vida pol铆tica espa帽ola durante el 煤ltimo cuarto del siglo XX. La
dictadura franquista sienta, pues, las piedras miliares que acotar谩n el
espacio pol铆tico de la transici贸n democr谩tica tras la muerte del
dictador en cuyo campo de fuerzas se definir谩n su ritmo, alcance e
intensidad desde las previsiones continuistas del poder constituido. La
ausencia de derechos pol铆ticos y sindicales durante casi cuarenta a帽os y
la gesti贸n dictatorial de las relaciones sociales legan un bloque
hegem贸nico tremendamente conservador en cuestiones socio-econ贸micas y
pol铆ticas que intenta reproducir en clave autoritaria la herencia
franquista en el 谩mbito de las relaciones laborales, econ贸micas y
sociales de acuerdo con un modelo de limitaci贸n de la soberan铆a popular
y territorial en el nuevo escenario que se abre tras la muerte de Franco
que se inserta adem谩s en un entorno internacional que soporta mal la
persistencia de la anomal铆a de las dictaduras del sur de Europa5. La
dictadura lega adem谩s un ej茅rcito anticuado y obsoleto, pero dispuesto a
intervenir si la transici贸n se orienta verdaderamente hacia la izquierda
y se pone en tela de juicio el modelo social y de Estado heredado del
franquismo, y define negativamente los posibles sujetos pol铆ticos que
est谩n en condiciones de protagonizar la transici贸n, ya que los partidos
pol铆ticos (PCE, PSOE, PNV, Minor铆a Catalana y partidos de la
extrema-izquierda) y las organizaciones sindicales (CCOO y UGT, CNT) se
legalizan de facto tras la muerte del dictador y se encuentran en una
situaci贸n de desventaja frente al aparato del Estado que se promociona
como art铆fice del cambio y sujeto pol铆tico protagonista mediante la
creaci贸n de la Uni贸n de Centro Democr谩tico (UCD). La dictadura impone,
como coralario de las din谩micas mencionadas, la forma mon谩rquica y a
Juan Carlos I como sucesor de Franco en la jefatura del Estado,
cancel谩ndose la posibilidad de entroncar la transici贸n democr谩tica con
la legalidad de la II Rep煤blica conculcada por el golpe de Estado y la
Guerra civil, lo cual es ampliamente percibido por la izquierda como
colof贸n de una transici贸n controlada desde arriba con un tono
fuertemente autoritario y unas opciones tasadas en cuanto a las opciones
pol铆ticas posibles realmente viables (forma de Estado, contenido del
Estado del bienestar, marco de relaciones laborales, articulaci贸n
territorial del Estado, etc.).


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(1) Michel Foucault, para comprender qu茅 era la pol铆tica y c贸mo
funcionaban las relaciones de poder en las sociedades capitalistas
revert铆a el apotegma de Hobbes afirmando que la pol铆tica es la guerra
continuada por otros medios: el caso espa帽ol 鈥揺n general desde el siglo
XV y en particular desde principios del siglo XIX鈥 constituye una
laboratorio hist贸rico fascinante para poner a prueba tal hip贸tesis. M.
Foucault, 芦Curso en el Colegio de Francia, 7 de enero de 1976禄, Dits et
茅crits II, 1976-1988, Par铆s, Gallimard, 2001. En realidad, una
conceptualizaci贸n m谩s precisa 鈥搚 dotada de una tremenda solidez
hist贸rica鈥 que define el cuadro b谩sico del funcionamiento de las
din谩micas que han conformado en la modernidad la realidad estructural de
la forma Estado y de la guerra como vectores sist茅micos del capitalismo
hist贸rico as铆 como la relaci贸n de ambos con las reestructuraciones que
posibilitan los sucesivos ciclos sist茅micos de acumulaci贸n y las fases
de transici贸n hegem贸nica se encuentra en Immanuel Wallerstein, The
modern World-System, 3 vols. (1974, 1984, 1989); The politics of
world-economy (1991), Unthinking Social Sciences (1991), The capitalist
world-economy (1993), After liberalism (1995), y en los trabajos de
Giovanni Arrighi, The long twentieth Century (1994) y Chaos and
Governance of the Modern World System [con Beverly J. Silver] (1999). En
el caso del Estado espa帽ol, la Guerra civil se produce en el interior de
la guerra civil europea que es al mismo tiempo el conflicto b茅lico que
dilucida la transici贸n de la hegemon铆a brit谩nica a la hegemon铆a
estadounidense y que ya presenta un alt铆simo contenido de clase, de cuya
intensidad el conflicto espa帽ol de 1936 constituye uno de los epitomes
m谩s acabados acaso comparable mutatis mutandis, por su intensidad y por
su repercusi贸n internacional, con la Guerra de Vietnam.

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