[unomada-info] Presentación propuesta de talleres sobre producción cultural, precariedad, instituciones (Madrid)

Infos de la Universidad Nomada unomada-info en listas.sindominio.net
Mar Abr 7 01:16:52 CEST 2009


Os invitamos a la presentación "entre amigxs" de unos talleres de
producción cultural que estamos preparando para mediados de mayo; no
están cerrados y nos gustaría contar con vosotrxs para valorar su
pertinencia, los contenidos, los posibles invitados y ver si os
interesaría participar en las sesiones y/o en su preparación. Los
talleres tendrían vocación de continuidad, ya fuera con la convocatoria
de unas jornadas más amplias, ya fuera con la formación de grupos de
trabajo que siguieran reflexionando e investigando sobre el sector y sus
potencias.

Sería el jueves 16 de abril de 18 a 20 hrs en el Patio Maravillas.

Podéis ver el desarrollo de la propuesta en el blog que hemos abierto:
http://talleressobreinnovacion.wordpress.com/

Bea, Almudena, David y Raúl (por Taficantes de Sueños y la Universidad
Nómada)

 

Propuesta de Talleres de producción cultural

¿Por qué? Porque nuestro trabajo, nuestra vida y nuestra militancia
están cruzadas con la “producción cultural” y queremos pensar mejor
cómo. Porque la economía mundial y de nuestra ciudad se basa en procesos
creativos y eventos culturales y queremos analizar cómo está funcionando
y cuál es nuestra posición allí. Porque necesitamos inventar nuevos
canales, espacios y sentidos, pensar cómo serían nuevas instituciones en
las que lo que producimos y remezclamos no nos precarice y tenga
potencia de transformación.

¿Cómo? Proponemos para empezar tres talleres, que vienen desarrollados
más abajo: 

1º Lugares de las industrias creativas y culturales, sobre el papel de
la creatividad y su captura en la economía contemporánea; 

2º Trabajadores culturales, sobre precariedad y subjetividades; 

3º Instituciones del común, sobre las instituciones públicas y privadas
y las instituciones que soñamos.


¿Cuándo? Proponemos los miércoles 13, 20 y 23 de mayo. 

 

:::::::::::::Ya nos
decís...animaos!!!::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::





1º Lugares de las industrias creativas y culturales.

Trataremos de hacer un acercamiento lo mas amplio posible a las
condiciones materiales de producción en el sector de las creative and
cultural industries, entendidas estas principalmente como un miriada de
pequeños negocios de productores y productoras de cultura autónomos en
el campo de los nuevos medios de comunicación, la moda, el diseño
gráfico, la cultura popular. Un ecosistema que convive con los grandes
conglomerados de comunicación que se apoyan a su vez en la
externalización y subcontratación de la mayor parte de las tareas
creativas a empresarios o empresarias autónomas, figura ésta,
predominante en el sector. Una convivencia que trataremos de analizar
relacionándola con las formas institucionales que adopta, desde la
institución de la gran industria cultural a las nuevas
pseudo-instituciones mas efímeras y basadas en proyectos. Unas
instituciones-proyecto que se sitúan como lugar privilegiado de
experimentación para las formas mas avanzadas de precarización y
flexibilización del trabajo, asi como de organización empresarial.
Compartimos por tanto la idea de que nos encontramos ante “no sólo una
tardía y débil ramificación de la industria en el proceso de
transformación fordista, sino también un modelo para el futuro y una
anticipación de la amplia expansión de las formas de producción
postfordistas”.1
Unas formas de trabajo y de vida que se han convertido en las deseadas y
compartidas por parte de lo que algunos autores consideran el leadership
de pensamiento en la sociedad contemporánea, en donde constituye el 12 %
de la fuerza de trabajo, y que son estimuladas y recreadas desde lo que
se conoce como la cultura de la innovación. Un concepto este que nos
sitúa en la pelea ahora mismo existente, por la construcción y
recreación de entornos creativos en diferentes ciudades apoyada en
políticas públicas y privadas que inciden en el alejamiento cada vez mas
evidente del sentido clásico de la cultura como un fin en sí misma para
pasar a ser valorada en función de los objetivos que puede conseguir.
Esta valoración según objetivos nos traslada inevitablemente a la
economía de la cultura y la creatividad, que ha motivado toda una serie
de políticas públicas en ciudades como Londres, Berlín o Barcelona.

Es en este punto donde nos encontramos con el concepto de Innovación
como analizador del sector. Siguiendo con el trabajo realizado por
Yproductions llamado “Innovación en Cultura. Una Aproximación Crítica a
la Genealogía y Usos del Concepto”.

La selección de este concepto viene motivada por ser uno de los ejes
básicos entorno al cual giran las políticas estatales en concepto de
cultura. Unas políticas que pivotan entre dos puntos o modelos:

Políticas europeas y nacionales. Introducción del concepto de innovación
como criterio de justificación de las políticas. Transición de una
política cultural de corte franco-canadiense (cultura como bien común a
proteger) a una de corte anglosajón (fusión entre mercado y cultura).

A la hora de acercarnos a este concepto de Innovación nos parece
fundamental tratar los siguientes puntos:
Similitudes entre los campos de producción de la innovación y los de la
cultura.
Innovación y producción de conocimiento. Conocimiento exógeno y capital
social.
Innovación social entendida como formas de innovación que son fruto de
la captura de saberes y conocimientos que emanan de la sociedad
(inteligencia distribuida-general intellect). Esta innovación se produce
en las llamadas cuencas creativas. Relación de la esfera de la cultura
con estas cuencas creativas. Capturas y devoluciones de saberes
producidos (commons).
Cuencas creativas: descripción y reforzamiento. Introducción aquí del
concepto de excedencia positiva.
Diferencias entre cultura de la innovación, Innovación cultural y
cultura innovadora.
Introducción del concepto de la cultura como recurso. El problema de la
autonomía cultural y la financiación de la esfera de la cultura.
Analizar la vulnerabilidad del sector. Un sector que se configura como
proveedor privilegiado de saberes y contenidos hacia el sector privado
sin apenas capacidad de negociación y con una fragilidad absoluta de las
figuras que lo componen. Configuración esta que nos acerca al concepto
de Gobernanza cultural. Se configuraría así como el filtro
imprescindible, algo así como el “bobo útil” necesario para conectar el
sector privado con las cuencas de creatividad social, elaborar el
testeo, selección y reformateo de la innovación social. Algo así como un
laboratorio externalizado sometido a las condiciones mas extremas de la
doctrina neoliberal. Unas condiciones aún mas extremas si atendemos al
actual contexto de crisis financiera global. Una situación ante la cual
se debe producir un cambio de paradigma en el que se consiga dar la
medida correcta al exceso producido al introducir en su conjunto la
esfera de la reproducción en la valorización económica. En este
contexto, pensamos que justamente la composición del sector de las
industrias creativas y culturales se enfrenta a pesar de las
dificultades que expresábamos antes, en una buena situación. Para ello
deberá discutir sobre el concepto de autonomía del arte en sentido
material, es decir, deberá de conseguir romper la dependencia respecto a
las políticas de inversión pública, tratando de profundizar en los
modelos autogestionados ya experimentados, con conexiones sinceras y
bien articuladas con las cuencas de la creatividad social. En este
contexto las relaciones con las fuentes de financiación, tanto privadas
como públicas deben de tener en cuenta no sólo a la
institucion-proyecto, sino y sobre todo, a la expansión y valorización
de la creatividad social distribuida.



2º ¿Quién teme a los trabajadores culturales? Precariedad y
subjetividades

Si aceptamos que el capitalismo hoy se basa en gran medida en la captura
y valorización de la producción social inmaterial, si la economía global
y la metropolitana tienen en ella su puntal de crecimiento y atracción
competitiva, no podemos dejar de preguntarnos por las personas que dan
cuerpo a este sector, por las razones de poner su trabajo y mediación
social aun en condiciones precarias y por las consecuencias en la
sociedad de este modelo de “trabajo” flexible. 

Por debajo de la imagen de una “creative class” feliz e innovadora y del
artista hechx a sí mismx, vemos en el sector cultural una multiplicidad
de trabajadorxs que aceptan condiciones laborales precarias (en cuanto a
la renta, la duración de los proyectos, la escasez de recursos) a veces
porque el “poder dedicarme a lo que quiero” lo compensa, a veces porque
se entienden como condiciones elegidas frente a la alternativa del
trabajo formal y estable. No verse forzado a una sola ocupación, no
venderse, no adaptarse a las limitaciones de una institución, dedicar
todos los esfuerzos a lo que de verdad “nos llena” justifica en muchas
ocasiones el aceptar trabajos precarios y temporales. Esta aceptación es
pensada a veces como un ejercicio de libertad y de fuga de las
condiciones tradicionales, reforzado por el mito del “artista” bohemio y
pobre. Sin embargo, son precisamente estas condiciones de vida y trabajo
alternativas las que se han convertido, de forma creciente, en las más
útiles en términos económicos, puesto que favorecen la flexibilidad que
exige el mercado de trabajo, tanto al “elegir” un trabajo cultural infra
(o no) pagado, como al “elegir” un trabajo precarios externo al sector
que nos permita hacer lo que nos “gusta”. Los trabajadores culturales
son muchas veces fácilmente explotados ya que soportan tales condiciones
de vida y trabajo porque creen en su propia libertad y autonomía, por
sus fantasías de realizarse; habría que analizar la procedencia de esta
idea de que las personas tienen la capacidad de modelarse y diseñarse a
sí mismas y a su propia vida, de forma libre y autónoma y de acuerdo con
sus propias decisiones, en relación con la constitución del sujeto
moderno y de las técnicas de gobierno liberales y neoliberales de
nuestros días.

De hecho, este modelo del artista es festejado por los poderes públicos
y económicos como muestra de una exitosa combinación de una creatividad
a plena disposición y una automercantilización inteligente; el
trabajador/a-empresarix debe ser al mismo tiempo el o la artista de su
propia vida. Exactamente en esta mistificación que defiende el trabajo
del artista como autodeterminativo, creativo y espontáneo es en la que
se basan los eslóganes de los actuales discursos sobre el trabajo. Todo
el mundo debe desarrollar su potencial creativo, debe ser autónomo y
responsable de su propia vida; el nuevo sujeto trabajador debe ser tan
flexible y contingente como el mercado mismo, de acuerdo con las ideas
neoliberales. Es problema de uno adaptarse a las situaciones: las
transformaciones estructurales económicas o sociales son tratadas como
desafíos personales. Estos discursos no son marginales sino que afectan
a la sociedad entera, ya que mientras distorsionan absolutamente la
realidad de las relaciones de producción englobadas bajo el constructo
de “los creativos”, sirven de modelo de trabajo como en su día lo hizo
la industria automovilística fordista. 

¿Cómo conseguir que esas “ganas de hacer” no sean aprovechadas para que
produzcamos gratis o cambio del orgullo de “ser un artista/creativo”,
mientras el sistema económico se basa en nuestro trabajo? ¿Cómo
desmontar una idea de libertad que nos lleva a la precariedad y al
estress solitario, a la presión de tener que desarrollar un proyecto de
vida individual a la “altura de los tiempos”? ¿Cómo desvelar que el mito
del artista autónomo y su forma de trabajo flexible está siendo -o ha
sido- trasplantado como modelo general a la sociedad? ¿Cómo evitar que
de la movilización extrema de nuestros saberes, contactos y deseos, nos
queden sólo las migajas y la satisfacción de saber que tenemos mucho que
aportar? ¿Cómo señalar que estos procesos no son casuales sino
absolutamente consustanciales a las nuevas formas de gobierno y de la
producción?

3º. Instituciones de lo común Entre la crítica y la creación
institucionales.

Uno de los aspectos más complejos y a la vez más evitados en la
discusión en curso sobre las transformaciones de la industria cultural
es el de la creación institucional o, si se quiere, el de las
dimensiones instituyentes de las prácticas críticas que llevan a cabo
los operadores (¿o habría que decir operarios/as?) de la misma.

Mientras que ninguna de las partes y contrapartes que en nuestros días
componen la producción cultural pone en tela de juicio la transformación
acontecida, la noche de la opinión se abate sin embargo sobre el ágora
de la «esfera cultural» cuando se trata de describirla. Y esto sucede
con mayor motivo cuando se indaga en el papel que las instituciones
existentes desempeñan en un sector que, además de en «industria», ha
pasado a convertirse en el modelo de referencia y en la condición
necesaria de todos los demás.

En lo que atañe a la cuestión de las instituciones, resulta sintomática
la confusión que nos aguarda si intentamos diferenciar entre lo que
serían las instituciones de representación, de regulación y tutela, de
transmisión y sentido o de producción a secas en las «economías de la
cultura». La «cultura» y su «gobernanza» no sólo se han convertido en un
elemento omnipresente de la definición de las metrópolis y de sus
esferas públicas, así como de la legitimación de su clase política, sino
que constituyen hoy la «industria pesada» de las mismas, la industria de
la producción de las formas de vida, la industria de la producción de
subjetividad. No hay, en lo sucesivo, venta de mercancías sin la
producción, previa e incondicional, del «público» y de los «mundos
posibles» vinculados a cualesquiera mercancías.

Si de industria hablamos, y de proceso de producción, no podemos
entonces retroceder a estadios anteriores de la crítica de la esfera
cultural, esto es, no podemos dejar de partir de la identificación de
las nuevas relaciones de poder y de explotación que, no obstante el
brillo de la creatividad, se presentan con rasgos cada vez más acusados
en las figuras de precarización, individualización y profunda polución
subjetiva que reconocemos en los fenómenos cotidianos de la «producción
cultural». Y no podemos dejar de pensar, no tanto en el descubrimiento
de un «sujeto explotado», en el sentido clásico, tras los fastos de las
«creative industries», de la «creative class» o del «city branding» (lo
que no quiere decir que éste no exista, como nos muestran las paradojas
de lo que se ha llamado la «precarización de sí»), sino, más bien, de un
medio o un agregado de medios, esto es, de un territorio, el de lo
común. Que está basado en la cooperación entre cerebros en las redes
técnicas y sociales (trans)metropolitanas, que constituye la matriz de
todo «trabajo creativo» posible y que, sin embargo, es despedazado,
explotado, capturado por el régimen de la industria cultural, a la par
que controlado y políticamente inutilizado por la también denominada
«gobernanza cultural». En todo ello resuena la ausencia de un «nosotros»
diferente, de un interés de parte de «lo común», de una institución de
productores y productoras capaces de reconocer, defender y desplegar la
potencia de invención y liberación sociales que reside en la profunda
novedad de lo común que nutre y se nutre de la cooperación.

Del programa y la experimentación de estas «instituciones de lo común»,
inevitablemente adversarias de las viejas y nuevas instituciones de la
industria cultural, y autónomas y hostiles a las figuras de su
«gobernanza», trataremos en esta tercera sesión de estos talleres.

------------ próxima parte ------------
Se ha borrado un adjunto en formato HTML...
URL: /pipermail/unomada-info/attachments/20090407/1dee745a/attachment-0001.htm 


Más información sobre la lista de distribución unomada-info