[cafe-sd] La caradura imperante en las letras castellanas

Miquel miquel en sindominio.net
Mar Ene 23 13:12:38 CET 2007


El mar, 23-01-2007 a las 00:36 +0100, Txopi escribió:

> Yo también he leido bastante sobre las polémicas provocadas de esta 
> mujer y estoy de acuerdo con quienes la tachan de escandalosa y 
> ciclotímica. Pero dejando a un lado quien es ella y los motivos que 
> puede tener para escribir ese artículo, mi intención con el anterior 
> comentario en la cafetería (igual debería haberlo explicado inicialmente 
> siendo ella quien es) era charlar sobre lo que dice.
> 

lo que dice Lucía en el artículo de Indymedia carece de sentido alguno,
al menos si nos basamos en la falta de hilación lógica de ideas (por no
hablar de su sintaxis), algo que al menos debería saber hacer alguien
que vive de escribir. Como bien ha señalado Andrea, lo único que busca
con estas cosas doña Lucía es notoriedad (explícitamente solicita que se
difunda su escrito). La prueba es que rápidamente se pone como ejemplo
de lo impertinentes que son los periodistas que la entrevistan. Su ego
desaforado no supondría ningún problema, al menos a mí, si al menos
escribiera bien. Pero no es así. Tratar de buscarle sentido a lo que
dice no tiene sentido, salvo que quieras promocionarla gratis. Algo que
estamos haciendo ahora mismo.

> ¿Hasta qué punto la tan traida y llevada "cultura" es no solo portadora 
> sino perpetuadora de tradiciones/costumbres/hábitos retrógrados o 
> machistas?
> 

¿y hasta qué punto la cultura políticamente correcta de las élites
iluminadas y narcisistas (de la cual Lucía es un perfecto ejemplar) no
es portadora de la alarmante estupidez que aqueja actualmente a la
sociedad occidental, que nos ha dejado inermes ante los charlatanes y
los vendedores de humo y a un estado de postración ética e intelectual?
¿hasta qué punto la "cultura progre" (hoy hegemónica) nos ha sumido no
solo en una situación de ignorancia  sin precedentes de nuestra propia
tradición cultural, y en un relativismo suicida, paralizando nuestro
espíritu crítico, haciéndonos impermeables a la capacidad de diferenciar
las categorías verdadero-falso? Preguntas de estas podemos hacerlas a
mogollón, ya que la cultura no es lo que perpetran los "artistas" de
moda, ni lo que inaugura Carmen Calvo, sino el "conjunto de modos de
vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico,
científico, industrial, en una época, grupo social, etc." (DRAE).
Cultura es pues la Wikipedia y la Britannica, tanto como Bety la fea y
Zidane, Glenn Gould y las telenovelas, la caca de elefante de Chris
Ofili (textura ideal con la que trabaja sus "composiciones") o las latas
rellenas con sus heces del "artista" Marini. Esa es nuestra cultura: si
somos tan crédulos como para elevar a la categoría de arte a las latitas
de Marini (muy bien decoradas, eso sí) no es culpa del arte, ni del
"machismo", ni del cha-cha-cha. Simplemente, es lo que hay, y ese "arte"
lo promocionan ministras feministas, comisarias de arte feministas y
artistas ultra-feministas con denominación de origen.

> Yo hasta hace no muchos años no he sido consciente de esto y creo que 
> mucha gente de a pie no lo es. Cuando nos referimos a la cultura lo 
> hacemos normalmente aludiendo a la parte que queremos que perdure y 
> crezca, pero hay cosas como la tauromaquia que a mi me producen un 
> rechazo fortísimo y creo que es un buen ejemplo para explicar lo que 
> quiero decir.
> 

sirve para explicar que no te gusta la tauromaquia, del mismo modo que a
mí no me gusta la cesta-punta o la lucha grecorromana o el fútbol
americano. No nos tiene por qué gustar a todos lo mismo, de lo cual no
se sigue que aquello que detestamos deba desaparecer: de eso van las
sociedades libres y no unidimensionales. Por ejemplo, en el realismo
socialista las ideas debían estar al servicio de una causa y servir para
"educar a las masas" (siempre tan ignorantes). Stalin, que fue un gran
crítico de arte y quizá el más grande artista del realismo socialista,
pensaba exactamente lo mismo que Lucía Etxebarría: que la gente era
idiota y no sabía lo que quería, por lo que el arte y la cultura servían
a los intereses ideológicos de la pequeña burguesía, en lugar de a los
intereses de clase, y había que hacer algo para cambiarlo. Su
imaginativa solución consistió en que aquellos artistas que no
conseguían reflejar esas ideas "emancipadoras", y escribían libremente,
eran rápidamente deportados y ejecutados. Muchos "intelectuales"
estuvieron de acuerdo con Stalin, y algunos siguen estándolo, con solo
algunos ajustes en cuanto a la "selección" de temas. Todas las
sociedades totalitarias han tratado de controlar a la gente a través de
las cosas que leía, bien paternalmente ("voy a educarte") bien
represivamente ("nihil obstat").

> Por otro lado, ¿no creeis que la literatura castellana (junto a otras 
> muchas) es descaradamente machista? Aparte de ignorar a multitud de 
> autoras, de ponderar las obras de forma desigual, etc. el ejemplo que 
> pone Lucía a mi me parece oportuno: ¿Si en lugar de una niña virgen y 
> una sirvienta, el viejo hubiese comprado a un niño de catorce años y 
> luego hubiese violado analmente a su secretario, la crítica habría 
> calificado el argumento como "una admirable historia de amor"? A mi me 
> parece muy poco probable.
> 

ya te he puesto un contraejemplo, el de Fernando Vallejo: relaciones
pedófilas y homosexuales, sicarios adolescentes pero tiernos, crimen y
amor mezclados, y la crítica habló igualmente del trasfondo amoroso que
había en relaciones tan extremas, con una uzi utomática al pie del lecho
y una estampita de la virgen al cuello. La literatura es esencialmente
libre y hay toda clase de temáticas. Solo los guardianes de la
corrección política pretenden que deje de ser así.

> En mi opinión, García Márquez es libre de escribir como le apetezca 
> sobre lo que le apetezca (faltaría más), pero ¿si
> _generalizando_, los autores son machistas, los críticos son machistas, 
> las editoriales son machistas y todo el entorno de promoción de la 
> literatura escrita es machista, como se puede romper o hacer evolucionar 
> esta maquinaria que es una parte muy importante de un bien _común_ como 
> es la literatura?
> 

Puedes ponerte a escribir como García Márquez, pero donde haya
personajes feministas que sirvan como ideal del hombre (y la mujer)
políticamente correcto, digno de la sociedad futura _liberada_: no te
quepa duda de que habrá críticos feministas que la ensalzarán y
editoriales feministas que te pondrán por las nubes, con independencia
de su calidad real, como pasa con Lucía Etxebarría (que no para de
acaparar premios millonarios). Contrariamente a lo que piensas, los que
escriben libros calificados de "machistas" en Occidente tienen muchos
problemas y no reciben premios, sino querellas: Houellebecq por ejemplo
tuvo que abandonar su país (y sufrir un absurdo juicio por blasfemo). O
el ejemplo reciente de "Todas putas", donde tuvo problemas el autor e
incluso el editor:

http://libros.barrapunto.com/article.pl?sid=03/05/29/1439250

En cambio, no recuerdo que ni a Lucía Etxebarría ni a nadie se le
discrimine o deje de lado por escribir novelas "feministas". Más bien
sucede todo lo contrario: quienes se someten al actual credo
políticamente correcto se les ensalza muy por encima de su valor. Hay
una legión de aprovechados que lo saben, Lucía solo es una más. Esa
estafa cultural también la perpetran los críticos y las editoriales (no
digamos ya las salas de arte moderno) e igualmente debería preocuparte:
el día que Lucía escriba una sola línea que se acerque a la peor de
todas las que hayan escrito García Márquez o Houellebecq, quizá merecerá
un corta-pega en el café. 

En todo caso, la preocupación con respecto a dónde se dirige el arte y
la literatura es tan vieja como absurda, salvo para quienes tienen
deseos de jugar a la ingeniería social: Adorno fue el primero que
intentó preparar un "programa contracultural" donde imponía las
vanguardias. No tuvo mucho éxito, porque la gente tiene la manía de
hacer lo que le da la gana. Así que lo siguiente fue el desprecio de los
gustos del populacho (tan machistas, tan vulgares, tan poco refinados).
Y el final de esa escalada nos encontramos con los actuales programas de
los museos, auténticas estafas muchas veces a costa del erario público.
En fin, digan lo que digan los críticos, cada cual escribirá sobre lo
que le parezca, y será un reflejo más o menos distorsionado de cada
época. Y cada cual leerá lo que le parezca, y perdurará aquello que
valga la pena. O no. 

miquel



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